El viernes 13 de marzo del 2020 comenzaba oficialmente el estado de alarma en España, confinándonos a todos, a la incertidumbre en todos los aspectos. Lo primero fue plantearme cómo reaccionar. Como soy padre, la primera consecuencia fue la interrupción de las clases  y el segundo el teletrabajo. En ese momento comprendí que tendría que conciliar, junto a mi pareja, la tarea de la enseñanza de mis pequeños retoños y el intentar trabajar en casa sin morir en el intento.

El lunes siguiente  me presente en la oficina.  Recogí lo necesario para poder trabajar. Esta vez, 

“solo en casa”  y sin mis partners habituales.  

Ordenador, cámara, un par de focos de led y por supuesto los personajes de Bubuskiski, fueron lo imprescindible para comenzar lo que sería uno de los proyectos nacidos y emprendidos en estado de alarma y confinamiento.  

¿Pero cómo afrontar una realización audiovisual con marionetas, yo solo? 

Enfundarse en el brazo a los “Bubus” y darles vida, es una labor muy gratificante. Pero tener que preocuparte de los movimientos del muñeco, darle “rec” a la cámara, y no salirte de plano no es tarea fácil. Más aún si le sumamos la preocupación de que no se quemen las lentejas, y que  mi hijo menor deje de mirar al techo y se ponga con los deberes. ¡Os tenéis que bañar! ¡NO QUIERO!, ¡Mira papá!, ¡Mira papá!, ¡Cariño las lentejas!! , … son algunas de las frases recurrentes en este primer mes de cuarentena.

Pero pasemos a la acción. Por lo general  y dependiendo de la complejidad de la escena, trabajamos 2 ó 3  personas para grabar a los muñecos. Pero en esta ocasión tenía que recurrir de la buena voluntad y la complicidad de mis hijos para poder realizar esta labor. No es la primera vez que me echan un cable, ya tienen experiencia detrás de cámara. Además, no se cortan un pelo si piensan que algo no está bien. ¡Papá, la voz del muñeco está fatal!!  ¡Yo soy un niño y lo haría mejor!! ,  como diría mi abuela, “de tal palo, tal astilla”.

Los pasos que seguí fueron estos:

Elegir el lugar de grabación, colocar la cámara, iluminar, decorar, revisar el plano y por ultimo hacer de contorsionista para tomar posición con el muñeco.  Mi hija acomoda el monitor para que pueda ver la acción  sin salirme de plano. Mi hijo quiere hacer la voz del personaje, Mi mujer me saca fotos con el móvil y  las envía mis amigos para que se rían de mi,  o más bien conmigo. La luz es correcta, no hay sombras ni nada que ensucie la toma, así que le damos al “rec” y listo, todo perfecto.  Unos 10 segundos de video válido, se consiguen en aproximadamente…  ¡un par de horas!

Al final logro grabar las secuencias en dos días. No puedo quejarme lo importante es que el trabajo ha salido adelante. Lo que viene luego  os lo cuento en otro post. La postproducción es un  trabajo no muy diferente en casa o en la oficina. Solo necesitas ponerte los audífonos y desconectar.  

En cuanto a los días venideros y fuera de broma,  tener la posibilidad de pasar tiempo  con mi familia es  un regalo que me ha dado el confinamiento. Así que siendo positivo  espero sacar lo mejor  de esto, aprovechar el tiempo y seguir trabajando.  

Un abrazo y hasta la próxima.