Puede parecer frívolo, y no lo es. Siento y me compadezco de los familiares que estos días han perdido a un ser querido. Estoy preocupado, y por eso #yomequedoencasa. Sin embargo también pienso, igual para llevar mejor la cuarentena, y comparto  las cosas positivas que esta situación de alarma me están provocando: Los días parecen más largos, o simplemente estoy organizando de otra manera mí tiempo. Por  fin dedico una hora diaria a hacer deporte.

Veo, ya no lo pospongo, con mi hija la serie Merlín todas las noches. Subimos a la azotea a aplaudir y agradecer a los que están en la primera línea de batalla, pero también para sentirnos arropados y miembros de la comunidad de la que formamos parte. Utilizo, más que nunca, el Skype o la videollamada porque tengo, más que nunca, la necesidad de tener cerca a las personas. Intento compartir diariamente un meme, un vídeo, alguna gracia en el grupo de la familia elegida para reírnos, y seguir sintiendo su necesaria compañía.  No dejo de hablar con mi hermana, mi madre para que las distancias sean más cortas. Leo con placer que se reduce las emisiones de CO2 y los niveles de contaminación en las grandes ciudades.

Que sectores empresariales y ciudadanía hacen un llamamiento por comprar responsablemente y en los comercios de locales y de proximidad. Que recibimos en abierto ofertas culturales, de ocio, de información etc…haciendo un uso de la tecnología al servicio de las personas, y no al revés. Igual estos días aprendamos que toca construir sociedades resilientes pero claramente alineadas en una transición socioecológicamás justa, más solidaria y más sostenible. Se hace evidente esa reivindicación de la Agenda 2030 de situar a todas las personas y al medioambiente en el centro del desarrollo. Qué nunca es un gasto el dinero destinado a la sanidad, a la educación, a la ciencia, a la investigación. Qué la tecnología es positiva si está al servicio de la ciudadanía. Qué la información es un derecho, y que tiene que tener músculo para hacer frente a la contaminación de bulos y falsedades. Qué solo desde el convencimiento que somos una comunidad global seremos capaces de afrontar  los retos, desafíos, pero también las oportunidades para seguir viviendo el presente, y soñando el futuro.

Óscar Toro